miércoles, 11 de mayo de 2011

EL SIGLO XVII : CONTEXTO HISTÓRICO EUROPEO


Esquema de los poderes del absolutismo


Es el siglo del absolutismo, donde los soberanos tanto católicos como protestantes, intentan adueñarse de todas las instituciones. Es más, comienza en este siglo una ciencia política que busca justificar el absolutismo: el rey debe poseer todo el poder para garantizar la seguridad de los súbditos. También se considera a este siglo como el siglo del nacionalismo religioso, del galicanismo y del jansenismo



De las tres fuentes de autoridad: Dios, rey y ley, una debe identificarse con las otras dos. El gran teórico es Bossuet[185] hace su propuesta: poder absoluto y centralizado; la división de poderes es la anarquía. El poder del soberano viene de Dios[186] solamente y no responde a ningún «pacto social». El rey es un enviado de Dios. La máxima expresión del absolutismo está en Francia y en su monarca Luis XIV.


La máxima expresión de absolutismo está en Francia y en su monarca Luis XIV, el famoso rey que dijo: «El estado soy yo». Hubo una gran identificación entre la iglesia católica, fuertemente protegida por la monarquía, y el monarca, que pasa a ser algo casi sagrado. La iglesia queda sometida al estado, lo que dejará de causar problemas en el futuro —galicanismo-.

Más tarde, se llegó a decir: «Lo que place al rey tiene vigor de ley» o «el príncipe no está obligado por la ley». Expresiones todas que favorecen el poder absoluto de los reyes. El rey recibe, pues, su autoridad de solo Dios y sólo ante Él tiene que responder de sus actos. Al rey le compete el supremo poder legislativo, jurisdiccional y ejecutivo; puede disponer de los bienes y de la libertad de sus súbditos. Éstos no tienen, con relación al príncipe, más que deberes y ningún derecho; porque la autoridad del príncipe no puede tener otros límites que su propia autoridad o su propia conciencia.



.Junto a este absolutismo también se desarrolla en este siglo una experiencia muy diversa en otros países de Europa, que marcará el desarrollo político de Europa: el parlamentarismo. En Inglaterra el gran teórico fue Hobbes. Propone que cada individuo debe renunciar a sus derechos para ponerlos en un monarca por un pacto. El poder no viene de Dios, sino de la sociedad y el monarca debe estar sometido a Dios y a la ley.



La corte de los Estuardo-
Cuando en Inglaterra —gobernada por los Estuardos- Carlos I se proclama rey absoluto, comienza una guerra que terminará ajusticiando al rey —1642-. Cromwell establece una república que luego se transforma en dictadura personal cuando disuelve el Parlamento. A su muerte en 1659 se llama a ocupar el trono a Carlos II. Sin embargo, las exigencias liberales no se ven cumplidas y en 1689 se expulsa a Jacobo II y se llama a gobernar a Guillermo de Orange de Holanda —Declaración de Derechos: el parlamento está sobre el Rey-.



La noción de pacto y de representatividad del parlamento es ya esencial a toda la teoría política moderna. El gran pensador inglés que le dará forma será John Locke.

Otra nación que caminará por la misma huella será Holanda. Se ha forjado en una lucha de rebelión contra Felipe II, rey de España, y rechaza todo poder absoluto. Era gobernada por una asamblea nacional. La autoridad debe expresar la voluntad de la mayoría, quiere Holanda, y la religión debe separarse del derecho.

Sin embargo, esta concepción está todavía muy empapada de ideas de la alta burguesía y de la aristocracia. No existe el concepto de la igualdad y se habla de «súbdito», no de ciudadano.

La guerra de los treinta años


Soldados en la guerra de los 30 años.

En este caldo de cultivo sucedió en Europa una terrible guerra: la de los treinta años.

Es la primera de las guerras europeas y se extiende desde 1618 hasta 1648. Comienza en Alemania ante el avance de la reforma católica —Bohemia era gobernada por Habsburgos austríacos-. Es la reacción del protestantismo alemán apoyado por el resto de Europa contra los Habsburgos hispano-austríacos.

Finalmente el imperio cae por la acción de Dinamarca, Suecia y especialmente de Francia: Westfalia en 1648 y Pirineos en 1659 jalonan la derrota hispano-austríaca. Las dos primeras entran con la guerra en el concierto de las grandes naciones europeas y Francia asume la hegemonía continental. Holanda es reconocida por España. Austria comienza su expansión hacia el este —formación del imperio austrohúngaro-; surge una nueva nación alemana: Brandeburgo, Prusia, que tanta importancia tendrá en el futuro de la nación alemana —génesis del dualismo alemán-. España se sume en una decadencia que finalizará con la entronización de un Borbón en el trono real, Felipe V, nieto del Rey Sol.

El atrasado imperio ruso comenzará a despertar a fines del siglo con el zar Pedro, el Grande, que intenta modernizar y occidentalizar la autocracia del este.

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